Mi musa se ha ido ya un tiempo atrás, mi imaginación se ha enfrascado en construir lo real, mi cuerpo se ha ido adaptando a los cambios del tiempo, y mi corazón ha aprendido a ser de un solo dueño.
La jovial impaciencia creció y se convirtió en una paciencia anciana, las promesas comenzaron a ser más moderadas, la luz aprendio ser más apreciada y la oscuridad a ser desechada.
Sin embargo, las razones de las acciones también fueron olvidadas, y con ello su significado que a pleno sol estaban. No, no era la locura del momento a la llave ser entregada, era la certeza de saber que después de todo esa puerta jamás podría ser cerrada.
P.D.: me salió todo rimado sin proponermelo
martes, 27 de diciembre de 2011
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