martes, 27 de diciembre de 2011

Poesía a media noche

Mi musa se ha ido ya un tiempo atrás, mi imaginación se ha enfrascado en construir lo real, mi cuerpo se ha ido adaptando a los cambios del tiempo, y mi corazón ha aprendido a ser de un solo dueño.

La jovial impaciencia creció y se convirtió en una paciencia anciana, las promesas comenzaron a ser más moderadas, la luz aprendio ser más apreciada y la oscuridad a ser desechada.

Sin embargo, las razones de las acciones también fueron olvidadas, y con ello su significado que a pleno sol estaban. No, no era la locura del momento a la llave ser entregada, era la certeza de saber que después de todo esa puerta jamás podría ser cerrada.

P.D.: me salió todo rimado sin proponermelo

lunes, 28 de noviembre de 2011

Cobardía

Caminaba por las calles de la ciudad, con audífonos en mis oidos escuchando algo de música, en un intento ya acostumbrado de eliminar los murmullos y ruidos a mi alrededor.

Evitando mirar los rostros de las personas que me rozaban los hombros, llegué al lugar donde trabajaba, abriendo con mis llaves el local de fotografía, lugar que me daba abrigo, y donde estaban las memorias de los momentos donde descargaba mi pasión y amor.

Antes de cambiar el cartel de "cerrado" a "abierto", me tomé un momento para revisar mi trabajo de hoy, esperanzada de que aquel defecto desapareciera como siempre, y me dejara ver bien mi trabajo, pero una vez más, la nitidez propia de las figuras estaba ausente, y sólo los colores en una difuminada versión se mostraban ante mi. Molesta, abrí la mochila que había dejado días antes tirada en el suelo, a mi última visita al médico que confiaba, no hace mucho, tenía apenas un mes; saqué una cajita, la abrí y de ella los lentes que no me gustaba usar, y con manos temblorosas los acomodé en mi rostro.

Volví a intentar mi vista en las fotografías, y lo que pude ver hizo que mi vista se empañara, si se podía aún más

- "Cada vez es peor..." dije en suave murmullo entonado con tristeza. Las imágenes eran difusas, borrosas, incluso con aquel objeto que me debía ayudar, y que lo había hecho hasta unos días atrás, todo era un gran borrón de colores.

Aquella era mi vida, aquel era mi amor, ¿que iba a hacer en el momento en que no pudiera ver más?, las imagenes, incluso los colores se perderían en algún momento, no habría ni luz ni oscuridad, y al haber una posible solución, la rechazaba al sólo pensar el chance de fallo, podría ver con normalidad, o sumirme en la nada de una vez por todas.

- "Al menos, por momentos, sé que puedo ver, no como quisiera, pero puedo hacerlo" y tragándome las lágrimas como todos los días, desde un tiempo que ni siquiera ya calculo, tomé con delicadeza las fotos en mis manos, y comencé con mi labor.

lunes, 15 de agosto de 2011

Orgullo

A veces pienso que aparte de la racionalidad y del sentimentalismo está el orgullo, que con su sola presencia puede cambiar una decisión o un hecho.

El orgullo, cuando está herido, a pesar de que hagas tu mejor esfuerzo para mantenerlo dormido, siempre tendrá la palabra, así sea la del comienzo, como la del final. El truco está en que sea el lado racional el que coopere con el, ya que el sentimentalismo alimenta su pedancia, su fuerz y su concepto de la verdad que lejos de ser correcta es bastante retorcida.

Al orgullo hay que dejarlo hablar, más no actuar. Sus acciones tienden a ser erráticas por su falta de veracidad, llenas de malas decisiones debido a su resentimiento, y la ausencia de control las llenan de explosividad.

Al orgullo luego de despierto no hay que limitar sus movimientos mientras que se pueda controlar (irónico ¿no?), es por eso que le por eso que actuará y hablará mientras que aún la razón esté de su lado, para irse a dormir de nuevo en paz.

domingo, 14 de agosto de 2011

Un pensamiento sincero.

¡Qué problema es el hecho de que el ser humano tenga que lidiar con dos partes!, la lógica y la ilógica, la racional y la sentimental, la metódica y la intuitiva. Nunca pensé, cuando en un momento de mi vida decidí dar igual importancia a ambas facetas, que iba a estar en semejante lío, siendo lo más gracioso del momento, el hecho de que ambas están empecinadas en algo que es una locura, una locura que es en esencia peor de la que ya cometí, pero que en apariencia parece hasta más cuerda.

El tiempo es demasiado fluctuante, demasiado inestable, demasiado impredecible, sabes cuando algo comienza porque ya pasó, pero nunca sabes cuándo termina, puedes poner un tope y alcanzar la meta antes, como también podrías alcanzarla después. Para jugar con el tiempo se necesita paciencia, esfuerzo, perseverancia y más paciencia aún. Se necesita intuición e inteligencia, perspicacia y rapidez para saber cuándo y cómo actuar de acuerdo con la situación. La meta cambia también conforme a lo que la involucra, cuando es material, es fácil controlar el típico estado de impaciencia, cuando la meta involucra a personas, involucra sentimientos e inevitablemente será más difícil controlarla.

Es por eso que mi simple deseo o meta a pesar de ser en apariencia tan cuerdo es una exquisita locura, porque a pesar de todo lo vale, y pienso esperar por ello si así es necesario, hasta que la puerta se cierre con llave.

sábado, 15 de enero de 2011

La gallinita ciega

Un campo de flores dividido por una línea demasiado visible, a un lado de la línea la vida abundaba, al otro era la destrucción la que predominaba.

Como la gallina ciega estaba, caminando sin su rumbo claro, divertida por el juego en el que estaba. Sin embargo sus sentidos el cambio captan, y su mente cambia con el ambiente en el que está.

En un lugar se siente asustada, perseguida por demonios que la buscan sin cesar hasta que la vean consumida, en el otro se siente como el mismo cielo, sin preocupaciones que invadan su alma.

La pregunta interesante aquí es: ¿abrirá algún día los ojos? ¿al abrirlos de que lado quedará?