lunes, 18 de octubre de 2010
Una promesa perdida
El hombre, conteniendo las lágrimas se dejo caer al suelo lamentándose, todo el odio y maldiciones que le profesaba no era más que una forma de esconder su amor, todas las acciones que intentó hacer, no era más que una forma desesperada de mantenerla con vida, pero todo aquello fue inútil, en vano, y aún así lo intentó porque le amaba.
Reteniendo los sollozos se levantó del suelo, y rezó por su bienestar, esperaba que estuviera bien sin su cuidado, eso era todo lo que podía hacer, no podía traerla de nuevo, tampoco podía crear otra tan perfecta como ella, simplemente, no tenía ya ánimos para crear una promesa que tomara su lugar.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Invierno
martes, 5 de octubre de 2010
La promesa
Los murmullos de una promesa olvidada se dispersan a traves de la tierra, en apariencia desapareciendo, fundiéndose con la nada, pero en realidad se amplia para continuar su vida, su vigencia, haciéndose fuerte contra la adversidad, fuerte incluso contra la voluntad perdida del centro en que gira.
Se disfraza con ropas mundanas y vulgares, haciendole ver común y vil, porque se sabe incomprendida, se sabe perseguida, y a la vez admirada y codiciada; observa el mundo, perdiendo el tiempo con minimiedades y viendo con desinterés lo normal, a la vez que no pierda de vista a aquella esencia que ha elegido como su protegida.
La abraza, la cobija en sus brazos sin que se de cuenta, y si se ve descubierta de nuevo practica y se disfraza como cualquiera otra esencia normal y contaminada, porque no puede ni debe dejarse ver tal cual es a la luz.
Nota la frustración de su creador y sonrie con compresión. Se pregunta como le pudo haber creado, la maldice y la aborrece, sin embargo sólo ella lo comprende, porque sabe que sólo un "tonto" la pudo haber creado, y que sólo un tonto podría aún a pesar de todo seguirla alimentando sabiendo que no obtendrá nada cambio.
Ella lo comprende porque sabe que ella es pura, y que no existe muchas como ella, despues de todo, hay muy pocos seres humanos tontos, y demasiados inteligentes. Que lástima que esos que se llaman a sí mismos inteligentes, jamás sabrán que tan estúpidos son.
