Una invitación a ver a la luna, un pequeño chocolate como regalo, una nota como dedicatoria sin remitente y sin receptor, una foto en un momento inesperado, un abrazo en lugar de un te amo, un momento robado en una situación ocupada sólo para escuchar su voz, son tantas las cosas que se pueden hacer sin caer en lo premeditado, sin caer en lo ostentoso, y que pueden tener más valor que un regalo caro, que una demostración abierta de amor.
Son las pequeñas cosas que nos hacen felices, no es conformarse con migajas sino apreciar aquello que en realidad te hacen saber lo que es estar vivo y el saber que es amar, son las cosas que nos hace querer seguir luchando, son las cosas que nos hacen querer estar allí así sea en una esquinita viendo de lejos como las personas que amamos son felices, o las que nos hace pelear contra alguna injusticia que les robe la felicidad cuando ellos ya se han dado por vencidos.
Y sin saber cómo finalizar, solo hay algo que quizás vale la pena mencionar, aunque ya la frase parezca tan olvidada o quizás desgastada. Te amo jesús escobar.
sábado, 18 de febrero de 2012
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