...Al entrar al inmenso lugar mi vista se posó en la mesa de café y en una hermosa muñeca que ser eguía orgullosa en el medio de ésta, sin embargo al verla al rostro pude ver que algo estaba mal.
Esa muñeca de porcelana estaba hecha a la imagen y semejanza de alguien real, no, esa muñeca encerraba el alma de una persona, alma que moría por salir de allí, moverse, gritar, pero su limitado cuerpo no le dejaba hacer realidad sus deseos.
Con el pasar del tiempo se estaba acostumbrando a ser lo que le había tocado ser, al escuchar y ver cosas que petrificaban su alma poco a poco hasta volverla una burla de su cuerpo, ya no se ilusionaría, ya no lloraría, ya no se divertiría, ya no desearía salir de allí, y la próxima vez que la viera, no llamaría mi atención, porque no sería más que una pieza decorativa en la inmensa sala en la que al final, nunca debió haber estado.
P.D.: quería escribir algo de una muñeca, y a medida que iba escribiendo, me venían imágenes como si yo ya hubiese escrito esto, por eso el título de Deja vú.
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