domingo, 13 de junio de 2010

Cartas sin remitente. Parte III

La naturaleza es perfecta, busca un equilibrio para todo sin excepción, y aquello que conforma nuestra vida, nuestro día a día no es la excepción. A cada segundo tomamos una decisión, sin importar si fue inducida o no, y esta decisión crea un flujo que busca a su contraparte para contrarrestarse.

Decir que algo no fue nuestra culpa es inútil, porque en principio siempre lo es, y si no lo es en apariencia, entonces en algún momento aparecerá el flujo que lo contrarreste y nos deje en paz. Huir del flujo es también inútil, aunque parezca que en algún momento este no nos alcanza, es tan sólo un parecer, éste puede que aparezca incluso con más fuerza luego de haberle huido, pero esa fuerza también es una ilusión, vuelve con la misma sólo que nos ha tomado desprevenidos. Por eso cada vez que nos sucede algo que nos haga decir “¿qué hice yo para merecer esto?”, hay que mirar hacia atrás, para ver si en realidad nos está cobrando algo, sino tranquilo(a), en algún momento todo volverá a su equilibrio siempre y cuando no se siente simplemente a esperar.

Ahora es que yo le pregunto, usted que quizás me lee ¿qué piensa hacer?, ¿va a huir del flujo o va a esperar que éste le alcance?, o mejor aún, ¿va a buscar el cómo contrarrestarlo para crear vuestro propio flujo, uno que sea mejor que el anterior?

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