domingo, 11 de julio de 2010

Palabras mudas

Palabras, cadenas que pueden llevar a un alma a la perdición o a la misma redención, al mismo cielo. Palabras que pueden llevarse el viento o que pueden quedar grabadas en la memoria como una cicatriz en la piel, molesta, que te hacen recordar una y otra vez algo que pudo ser divertido, como tambien triste.

¿Qué puede decir más que una palabra? una acción, sin embargo sin las palabras son nada, porque el ser humano siempre sin querer las busca, y es aquí donde me pregunto ¿entonces que hacemos aquellos que no tenemos el don de la palabra?, nada, esperar que nos pregunten, y esperar que cuando tratemos de explicarnos lo hagamos bien, y si lo hacemos mal, intentar redimirnos.

Aquellos que tienen el don de la palabra tienen la increible capacidad de cambiar el mundo a su alrededor, tanto positiva, como negativamente, pueden convencer masas y e inculcar en los demás su propio pensamiento, sin embargo ¿hasta que punto puede ser cierto?, hasta el punto en que nos damos cuenta en que si no hay una acción que la respalde puede caerse tal cual torre de naipes.

Es por esto por lo que prefiero aferrarme a las acciones, a veces confusas cuando el que las ejecuta es inseguro(a), y sólo recurrir a las palabras cuando sea totalmente necesario. Decimos lo que pensamos y también lo que no, decimos la verdad como tambien mentimos, decimos lo que sentimos y a veces callamos por miedo a expresar nuestro sentir, y para ello no hay que ser un perfecto mentiroso, sin embargo para mentir con nuestras acciones hay que ser maestros, porque ni un aprendiz lo hace perfecto. Por ello prefiero el lenguaje del cuerpo a la hora de tratar con los demás, palabras mudas que expresan lo que quiero, pienso, y deseo.

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